Dada la situación de la especie y las medidas de conservación puestas en marcha (analizadas en el apartado anterior), se considera prioritario emprender actuaciones para la recuperación de las poblaciones existentes en Baleares, dado que ya existen numerosas medidas en funcionamiento dirigidas exclusivamente a las poblaciones peninsulares.
Como se ha señalado, existen actualmente 13 poblaciones confirmadas en Ibiza e islotes menores. De estas poblaciones, las mejor conservadas son las que se encuentran en la zona de Cala Albarca, donde al menos dos de las cuatro superan el MVP. Las siete poblaciones situadas en los municipios de Sant Josep de sa Talaia y de Sant Antoni cuentan con poco más de 200 individuos entre todas.
Por esta razón, se propone el refuerzo de algunas de estas poblaciones, con el objetivo de conservar la variabilidad genética de la especie (que depende en gran medida de la diversidad interpoblacional, según Prentice et al., 2003) manteniendo el mayor número de núcleos poblacionales posible y aumentando el número de individuos de los mismos hasta superar el MVP, de forma que su mantenimiento en el tiempo sea viable.
Se ha elegido este tipo de restitución frente a la reintroducción y/o la introducción benigna debido principalmente a que existen todavía un buen número de poblaciones de esta Silene, siendo por tanto mayor problema el número de individuos que el de poblaciones.
No obstante, estas actuaciones de refuerzo deberán tener una función añadida de ampliación del conocimiento sobre la especie y su problemática. La evolución de los individuos introducidos y de las poblaciones reforzadas podrá aportar nueva información sobre las causas del declive y sobre en qué lugares tiene mayores o menores posibilidades de prosperar. De esta forma, podría llegarse a la conclusión a medio plazo de traslocar determinadas poblaciones situadas en lugares donde su desaparición es inevitable, hacia nuevos enclaves cercanos y de características similares pero con menores amenazas para la especie.
Adicionalmente, hay que tomar en consideración las principales amenazas existentes en las poblaciones a reforzar y tratar de eliminarlas o mitigarlas en la medida de lo posible para que los ejemplares introducidos puedan establecerse con éxito. En este sentido habría que tomar medidas adicionales como la restricción del pastoreo de cabras (especialmente en la isla de Es Vedrá), la colocación de paneles u otros elementos informativos para concienciar a la población y evitar la recolección, y la prohibición de determinadas actividades e instalaciones (vías de escalada, urbanización, etc.) en estos enclaves.